La garganta del Diablo

 
 

Paraje Inusitado. En un lugar recién descubierto de la Sierra de Nuevo León,
situado en un recóndito termino entre Los Chorros y Rayones, yace un cañón
bautizado hace apenas 3 semanas como La Garganta del Diablo.

Claro esta que yo no tenía ni idea a dónde nos dirigíamos; confié en el
expertise de Mauricio y emprendimos el camino que ascendió a 4 horas, desde
Monterrey a donde iniciaríamos el recorrido a pie.

El comienzo del trayecto nos dió la bienvenida con una llanta ponchada,
situación que ya me ponía nervioso al estar a 3 horas en terracería de la
vulcanizadora mas cercana; después de haberla cambiado casi exitosamente,
emprendimos camino, cuesta arriba, para posteriormente adentrarnos en el
cañón.

Caminamos aproximadamente una hora cuando perdimos el camino y decidimos
seguir el curso de un río que obviamos conectaría con el cauce principal del cañón.

Nos recibió un primer rappel que no mostraba gran grado de
dificultad, y en cambio si revelaba las bellezas naturales del paraje.
Comenzaba mi nerviosismo al saber que nunca nadie antes había pasado por
ahí. Una vez habiendo hecho este primer descenso, sabíamos que la única
forma de salir del cañón era terminando el recorrido, con la distancia
implicada y los 8 rappeles que faltaban.

Para el tercer rappel nos adentramos en lo que sería propiamente La
Garganta. Extrañas formaciones y un semblante sombrío ponían en escena el ambiente ideal para resucitar a E.A. Poe e invitarlo a escribir uno de sus cuentos en este lugar.

Más que la dificultad del descenso, el contexto y la peculiaridad del lugar ponían en jaque la estabilidad de mis rodillas. Apretaba la cuerda
fuertemente y descendía sin saber que me esperaba abajo.

Pozos de agua, cascadas, cuevas con formaciones impactantes, sonidos
misteriosos y dos paredes enormes nos acompañaron durante las siguientes
cuatro horas de recorrido. Encontramos asimismo una enorme gruta que
albergaba maravillosas estalactitas y estalagmitas; nos metimos y con una linterna apreciamos el enorme tamaño y la belleza del lugar. Aunque sabíamos que era monumental y que había mucho mas que conocer, confieso que por lo menos yo !no quise adentrarme mas!

Mauricio y yo bromeábamos sobre los atractivos del lugar, haciendo alusión a la naturaleza y fuente del nombre con que se había bautizado al cañón. El cielo estaba revuelto y amenazaba el cielo gris. El viento soplaba provocando un sonido poco armonioso que emanaba del impacto contra las enormes paredes que nos rodeaban.

Eramos 2 personas metidas en un cañón, en medio de la nada, cogidos de una
cuerda y de la mano de Dios.

La salida al final del cañón me regaló un poco mas de aliento y tranquilizó mi respiración. Habíamos terminado lo que habría sido uno de los retos mas impactantes y maravillosos de mi vida.
  Artículo cortesía: matacanes.net

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